[ Apuntes sobre "la biotecnología transgénica" desde la Orgonomía ]


        La supuesta "ingeniería genética" se está construyendo sobre los modelos deterministas de Darwin y M. Estos modelos fundamentan las bases biológicas de la "ciencia hegemónica" actual, pero encierran errores epistemológicos que determinan una concepción mecanicista, parcial, por lo tanto, para la comprensión de los fenómenos de la vida. El punto de vista mecanicista, excluye, arrasa, cualquier otro planteamiento científico no concordante con el paradigma, pues adolece de una "omnipotencia narcisista" que impide la co-existencia con el "otro disidente". Esta característica, puro mecanismo de defensa, empobrece el pensamiento científico, favorece un "desierto creativo", y es un riesgo evidente para cualquier "sistema vivo" y para el equilibrio ecológico del planeta. Estos modelos son obsoletos y desde hace tiempo están totalmente superados, no sólo desde paradigmas que nunca han sido oficiales, sino desde hallazgos de científicos que han sido objeto de premios Nobel.

        No voy a redundar en las aportaciones que los críticos de "lo transgénico" han fundamentado en la, ya abundante, bibliografía actual, sino apuntar brevemente algunas aportaciones que se pueden hacer, según mi punto de vista, desde la Orgonomía. W. Reich, investigando sobre el origen de la vida y la energía vital, describió algunas características del proceso de "biogénesis" que pueden interesarnos para comprender este tema de lo transgénico. Los sistemas vivos, en medios no favorables para el desarrollo y mantenimiento de la vida, experimentan un proceso de "degeneración bionosa" perdiendo las características estructurales complejas y transformándose en unas unidades vitales muy simples, muy elementales, a caballo entre los sistemas no vivos o inertes y los sistemas vivos. A estas unidades mínimas vitales las denominó Reich "biones". Otros investigadores también han encontrado estas unidades vitales denominándolas de otras formas, Beechamp las denominó "microzymas". La evolución de las vesículas de biones es o hacia la muerte o hacia el agrupamiento en estructuras vivas unicelulares más complejas: protozoos, bacterias, etcétera. El proceso es "pleomórfico", las condiciones del medio de cultivo son claves para que la reorganización de las vesículas se haga de un modo u otro. Medios alcalino oxidativos favorecen el desarrollo de bacterias y virus. Medios ácido oxidativos favorecen el desarrollo de hongos. Sin duda, también son determinantes los restos del material genético que provienen de los seres vivos originarios. El proceso de "neoformación" celular puede terminar en organismos vivos ya conocidos que se podrán, después, "reproducir", o en nuevas formas de vida. El paradigma reichiano "Orgonómico" es funcionalista, afirma que una nueva forma de vida puede provenir de mutaciones o de "neoformaciones" y que formas de vida ya conocidas pueden provenir de antecesores genéticos, mediante la reproducción, o de neoformaciones que se producen en circunstancias especiales. En el caso de las nuevas formas de vida mutantes su continuidad como especie va a depender de la "selección natural": el que sean capaces de adaptarse o no al medio (Darwin). Sin embargo cuando proceden de la neoformación, su continuidad como espécimen está más asegurada ya que, en su origen, las variables del medio han sido "orientadoras" del proceso. Este último planteamiento está más acorde con la posición científica de Lamark. Darwin y Lamark, tienen con sus teorías, un espacio explicativo del origen de las especies. Son explicaciones antitéticas o contradictorias, pero para el "funcionalismo orgonómico" (método científico de la Orgonomía según W. Reich) se pueden sostener en un "principio funcional común" más complejo y abarcativo, dialéctico, y no excluyente (modo típico del mecanicismo).

        En la naturaleza se producen también, de modo espontáneo, hibridaciones (mezclas de material genético) interespecíficas ("introgresión" en plantas), fenómeno que supone una transmisión horizontal natural de material genético, un flujo de genes mediante vectores como son los virus y los plásmidos.

        La Orgonomía afirma que el impulso vital de la naturaleza es "teleológico", la vida es imparable se afirma y busca su expresión en una multiplicidad y diversidad de especies, con una interacción dialéctica, sistémica y funcional entre ellas y el cosmos circundante, de modo que el conjunto de las especies vivas y sus relaciones dialécticas, forman un "cuerpo vivo" que necesita un equilibrio homeostático muy preciso para el mantenimiento de su "salud" disponiendo para ello de suficientes mecanismos de autorregulación basada en las leyes de la energía vital aplicables tanto a los seres vivos como a la materia inerte.

        La biotecnología pretende la creación de nuevas formas de vida para usos de "interés humano", mediante la producción de "quimeras biológicas" que son entes que tienen series celulares con materiales genéticos de especies distintas. El ser humano siempre ha tenido interés en una tecnología de selección genética de especies animales y vegetales para usos alimentarios, de compañía, estéticos etcétera. Parte de este proceso ha producido históricamente daños ecológicos y especímenes totalmente abocados a una vida artificial desarraigada de la naturaleza. La biotecnología va más allá de la selección genética, es presentada como el "señuelo científico" que puede acabar con los grandes males de la humanidad: alimentarios, pobreza, desigualdades sociales, enfermedades degenerativas y de todo tipo, etc.

        El impulso vital de la naturaleza también se expresa a través de la "motivación humana", tanto en la selección genética como en la biotecnología entre otras cosas. La especie humana, surgida de la naturaleza, puede aportar mucho al proceso de co-creación y mantenimiento del cuerpo vivo del planeta.

        El problema está en el "carácter neurótico" (W. Reich) mayoritariamente implantado en los individuos de la especie humana, carácter que tiene un origen en la "represión de la satisfacción de las necesidades vitales humanas básicas, en el desarrollo desde la infancia". La insatisfacción subjetiva humana, por la represión existencial de las necesidades, provoca una lógica de funcionamiento "caracterial-acorazado", en el que hay implícitos: una negación al propio origen porque ha sido modulado por el dolor y el sufrimiento; una negación al contacto emocional y a la empatía con el "otro" por la rabia acumulada en la represión; una necesidad de auto-afirmación narcisista mediante logros que se presentan y sienten como sistemas desafiantes, etc. Como consecuencia el funcionamiento básico es no-cooperativo, competitivo y destructivo, y si no lo es más es por la existencia de "mecanismos morales de control" que son un grado de "represión secundaria" del malestar originario. Los "mecanismos morales de control" son contingentes a cada sociedad humana y varían en función del contexto, en situación de guerra "se libera" a la población de los mismos y la destructividad latente se expresa en sus formas más brutales o refinadas sin que los individuos tengan vivencias objetivas de culpa. Hay una disociación y desintegración entre las potencialidades humanas de "eros" y "logos", que se expresa mediante una pugna entre naturaleza-madre y cultura-padre, y una pugna entre "lo masculino" y "lo femenino", siendo Logos y cultura masculina hegemónicos sobre Eros y naturaleza femenina.

        La ciencia, en general, y la manipulación genética, en particular, se presentan como exponentes de la versión moderna del mito del héroe (logos) que vence al Dragón (madre naturaleza amenazante porque hace sentir su "gran poder"), cumpliendo simultáneamente diversos objetivos: liberar a la población amenazada (beneficio narcisista de ser querido y admirado); y, simultáneamente, liberarse a "sí mismo" mediante el sacrificio (dedicación de tiempo, dinero...,) que, habitualmente, se siente como condición necesaria para promover un desarrollo de las "potencialidades más elevadas o espirituales". La ciencia no carece de una "connotación espiritual" pues, como toda praxis humana participa de todas las potencialidades humanas, y en su "creatividad" está implícita la "fuerza creativa del inconsciente progresivo". La ciencia mecanicista, como la religiones organizadas estructuradas, alienan al sujeto de una integración de sus potencialidades espirituales naturales. Proponen modelos autoritarios, competitivos, excluyentes, excisivos, caracteriales, etcétera, que utilizan la "pulsión espiritual" al servicio de dogmas alienantes convirtiéndose en salvadores-redentores impidiendo, de este esa función que se atribuyen, el desarrollo del trabajo personal profundo de cada sujeto. El "morbo" o atracción patológica por rozar los límites de la auto-destructividad, está en la "base narcisista" de la ciencia (mecanicista) del carácter neurótico. Rozar los límites para, entonces, tener la justificación de poner en marcha mecanismos de salvación, mediante logros que aumentan la autoestima de la especie. Es común el sentimiento de que el riesgo estimula el conocimiento, que el sufrimiento es motor de vida, de cambio y de crecimiento. Son sentimientos tan arraigados que se consideran "normales y naturales", cuando desde una perspectiva clínica reichiana son expresiones de un "masoquismo moral" caracterial. Reich, distanciándose del psicoanálisis freudiano y de su propuesta de "masoquismo primario" (consecuencia del instinto de muerte o Thanatos), afirma que este sentimiento es patológico y es una de las bases de la explotación de los recursos, del acumulo de poder, de la discriminación, en función de intereses político-económicos.

        Los riesgos ecológicos de la biotecnología ya han sido denunciados. Hay constancias objetivas de varios de ellos y planteamientos teóricos de cuáles pueden ser los próximos en manifestarse. Estos riesgos se concretan en alteraciones del equilibrio ecológico y en alteraciones en la salud de los sujetos humanos. Pero esto no parece motivar a los "artífices de la ciencia mecanicista" a la necesidad de un mayor control sobre la experimentación. Como respuesta ante ellos, se minimizan los riesgos, se hace hincapié en los argumentos "salvíficos" o se incrementa el estímulo para a buscar soluciones en función del riesgo. Son los típicos mecanismos de defensa de la "caracterialidad del poder".

        La fuerza de la "quimera" como símbolo del inconsciente es muy potente. La quimera representa una mezcla de potencialidades de fuerzas de la naturaleza, un ser más potente que se sale de los parámetros habituales (cuerpo con una mezcla de león, toro, serpiente, ser alado...). Subjetivamente los seres humanos nos sentimos quimeras, pues nuestra identidad surge de una integración de diversas identificaciones que, a lo largo de nuestro desarrollo hemos tenido con los rasgos de carácter y personalidad de los padres y otros adultos de "referencia" por su cercanía afectiva o por ser modelos más o menos idealizados. Pero somos "quimeras impotentes", con un infra-desarrollo de las potencialidades. De ahí la motivación para la creación de quimeras objetivas y potentes, en un acto narcisista de creación que encierra en sí mismo la semilla de la destrucción: "Pigmalión", "Golem", "Frankensteim", entre otros "mitos de ficción" representan esa ansia de logro compensatorio de la incapacidad que acaban "destruyendo" a sus creadores o hay que controlarlas para que no destruyan.

        Las "quimeras biológicas" ya no son ficción sino realidad. Criaturas de nueva creación, para fines específicos, poderosas y a la vez temibles. La experiencia subjetiva, de miedo a la actuación de las quimeras de ficción, se trata de evitar incrementando los mecanismos de dominio hacia las criaturas creadas. Se crean plantas estériles, o codificadas para autodestruirse cuando llegan a un nivel de desarrollo, o semillas que al empezar a germinar se "suiciden" al activarse un gen que se les inserta en el genoma, etcétera.

        ¿Qué procesos de degeneración y de neoformación bionosa se producirán en estas condiciones de desarrollos de vidas que llevan implícita la muerte?. ¿Qué plásmidos, virus, podrán desarrollarse de este proceso antidialéctico?, y, ¿qué material genético podrán transportar?. ¿Qué potencial infectivo, que virulencia tendrán?. La muerte es inherente a la vida y en la naturaleza está presente en procesos de reproducción de las especies: chipirones que copulan frenéticamente toda la noche hasta morir después de haber fecundado miles de huevos; machos que mueren o son comidos por las hembras tras la cópula; ... etcétera. Pero estas muertes no afectan a todos los miembros de la especie, son parciales, funcionales, y de ninguna manera se producen en la propia semilla, huevo, o cigoto.

        Los cambios del equilibrio ecológico, derivados de alteraciones de los procesos vitales, de especies "simples" son más que probables. También lo es la alteración de la salud de los sujetos humanos, tanto indirectamente por las consecuencias de los cambios ecológicos (climáticos, ....), como directamente por el contacto con nuevos plásmidos, virus, y por los cambios alimentarios, etc. En el fondo, nos enfrentamos, con la biotecnología, a un riesgo de incremento de las patologías infecciosas y alérgicas. Las civilizaciones occidentales se han apuntado el tanto del control de las enfermedades infecciosas clásicas, básicamente mediante la tecnología de las vacunaciones (nueva expresión del estrecho punto de vista del mecanicismo). Asistiríamos a una "reedición moderna y artificial" de lo infeccioso con "gérmenes" desconocidos para el sistema inmunológico.

        La alteración de la salud será más probable, desde el punto de vista de la Orgonomía, en los sujetos con un sistema inmunológico frágil, débil o no-competente. El sistema inmunológico funciona saludablemente en sujetos con una buena integración psicosomática. Cuando hay déficits en la autoestima, en la integración, etc, el sistema inmunológico no "lucha", con "competencia" para preservar la "identidad y unidad biológica" del sujeto-huésped afectado por una infección, y los "síntomas" variarán de "agudos" (infecciones, alergias...), a "crónicos" (enfermedades degenerativas, neoplasias,.... La respuesta científica más probable será la del incremento de tratamientos farmacológicos y vacunaciones, es decir, el incremento de la dependencia del sistema dominante que tiene como consecuencia una mayor debilitación biológica de la "pulsación vital" del sistema vivo.

        ¿Cómo prevenirnos?. Desde la Orgonomía reiteramos las recomendaciones que los organismos críticos a la biotecnología están haciendo, en sus diversos ámbitos de actuación: de conciencia e intervención social; de pautas alimentarias, de hábitos;... etcétera. Como indicación específica la aportación de la Orgonomía es el hacer hincapié en la necesidad de poner en marcha:

Procesos de desapego intelectual de las bases teóricas de la ciencia mecanicista, revisión crítica de los mismos.
Los procesos de recuperación de "la capacidad de contacto psicosomático", es decir, la sanación o curación de las improntas que cada sujeto tiene ya interiorizadas en su "carácter neurótico"
Las acciones necesarias para que el desarrollo humano de los nuevos niños y niñas se haga en condiciones saludables para que lleguen a ser sujetos sanos con una integridad e identidad psicosomática. Acciones que requieren revisar los conocimientos y actitudes que, mayoritariamente, existen en relación a los procesos del deseo de tener hijos, del embarazo, del parto, de la crianza, de la escolarización... Conocimientos y actitudes que reflejan la perspectiva de los adultos "con una percepción caracterial neurótica" y no están basados en las necesidades de desarrollo natural y saludable de los niños y niñas.

Barañáin (Navarra). Octubre 1.999