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Presentación:
Respondiendo a peticiones reescribo el artículo “En la senda del desarrollo de la consciencia humana”, escrito por mi en Diciembre 1997, y publicado en la revista de la Escuela Española de Terapia Reichiana “Energía, Carácter y Sociedad”( Vol 15 AñoXV, nº 21, Pág 142, 1988). He mantenido el espíritu básico del mismo, respetando el contexto en que fue escrito, que era el ir introduciendo en el pensamiento postreichiano de la Es.TeR, aportaciones del movimiento transpersonal en la medida en que tenía la esperanza de que fuera útil tanto par la epistemología como para la praxis clínica. El lenguaje, del artículo publicado, está condicionado por la necesidad de encajarlo en la terminología de uso de la Es.Te.R, por ello, ahora libre del anclaje de entonces, he modificado términos que entonces los pensaba de un modo distinto al que aparecen en la publicación. También he corregido expresiones semánticas, y he introducido más referencias explicativas. Aún así este artículo sigue siendo provisional -considero que en este campo siempre lo será- y más adelante escribiré algo más actual sobre el tema en el que refleje una posición menos marcada por la influencia reichiana y equilibrada en relación a los mapas del territorio con los que me desenvuelvo actualmente, lo cual supondrá una modificación sustancial del texto. Barañain, abril 2003 Desarrollo de la consciencia humana. Los estados de la consciencia[1], sea cual sea su nivel de profundidad, sólo pueden ser comprendidos desde un orden sistémico constructivista que los integre en su totalidad, autoincluyéndose el observador con su experiencia vital. La importancia del observador en la comprensión de todo lo observado, ha sido puesta de relieve desde varios postulados: W. Reich en diversos escritos; el principio de incertidumbre en la física cuántica contemporánea (ya desde los años 1959 con Heinsenberg y 1966 con Bohr); el budismo al afirmar "la ilusión de la realidad" y cómo "el pensamiento construye la realidad"; el biólogo e investigador actual H. Maturana (1983) "autopoiesis" o auto‑organización, de los sistemas complejos.; la cosmovisión chamánica ... etc. El observador no es neutral, su estructura perceptiva y cognitiva condiciona la propia observación y la interpretación que se hace de la misma. Acercarse a la comprehensión de la consciencia implica, necesariamente, el elaborar autoreflexivamente un material que surge del propio inconsciente. El discurso que se hace consciente se va reconociendo como revelación "aletheia", con un sentimiento de semi plagio en la medida en que es otro (el inconsciente personificado en "la musa") quien dicta los contenidos y la estructura discursiva; sólo el sentimiento de "ser elegido" convierte el plagio en creación placentera al abandonarse al contacto con la riqueza del material que emerge. Para que haya creatividad en ese proceso es fundamental resaltar las cualidades necesarias citadas: capacidad de contacto, capacidad de abandono sin miedo, a materiales emergentes, capacidad perceptiva y cognitiva para recogerlos y situarlos elaborativamente.... En este artículo voy a desarrollar algunas opiniones, más o menos provisionales, sobre cuestiones de la consciencia que no han sido suficientemente profundizadas dentro del movimiento postreichiano y con la intención de favorecer un interés en el debate para la elaboración de un "corpus teórico" propio, más abarcativo del fenómeno de la consciencia del que ya existe (proceso perceptivo: relación con el campo energético, con la estructura caracterial del sujeto...) y del que hay bastante información en diversos artículos de las publicaciones de la Escuela Española de Terapia Reichiana. Parto de mi experiencia: ser humano, paciente en vegetoterapia y análisis junguiano, orgonterapeuta, trabajo con técnicas chamánicas, experimentación[2] de entactógenos[3] en rituales chamánicos... En mi opinión Reich dejó suficientes pistas para ir más allá, pero fundamentalmente dejó más terminado el proceso de curación de la patología caracterial y las claves para la profilaxis de la salud. Quizá ya fue suficientemente radical el descubrimiento del cuasi utópico "yo genital", y gran parte de la atención se centró en comprender: su funcionamiento, cómo recuperar la pulsación plasmática,... El sujeto con un funcionamiento "yo genital" es un sujeto con una funcionalidad bioenergética plena realmente "integrado". La salud es realmente factible cuando se produce una integración armónica de las diversas funciones del sistema vital humano. La integración tiene diversos estadios con niveles de mayor complejidad a medida que el desarrollo humano se va produciendo. La integración es el fin, el telos, del desarrollo humano. Sin embargo también cada vez que se consigue un paso de integración, este no es más que un nuevo comienzo. El proceso se desarrolla en fases claves que evolucionan en “espiral”. Una vez alcanzada la primera fase de la integración, habiendo completado una persona el proceso de su desarrollo, podría empezar a vivir una vida plenamente humana. La primera integración es, pues, el final del proceso de convertirse en “persona[4]” y el comienzo del proceso de llegar a ser un ser humano completo. En clave del método del "funcionalismo orgonómico" reichiano, considero que cada peldaño de la integración es la síntesis o "principio funcional común" de dos fuerzas "pares antitéticos" que interaccionan dialécticamente en oposición y en convergencia: 1. El inconsciente (prepersonal-personal y transpersonal). 2. La "estructuración yoica" que permite la autoconciencia. Cada una tiene sus bases: informaciones energéticas, biológicas, dinámicas... En la prehistoria del sujeto humano todos los dinamismos son inconscientes. En el desarrollo natural, cuando el infante humano es acompañado favorablemente la integración se va produciendo con armonía derivándose del desarrollo de las codificaciones y preprogramas inscritos en el sujeto al inicio de su constitución plasmática. Esto supone un desarrollo sin rupturas en su propio ritmo, estando profundamente satisfecho de sus relaciones objetales, sin ser escindido del contacto con la dialéctica de su necesidad, sin ser impedido de actuar con coherencia y sin miedo... La densidad energética vital del sujeto, junto a la cualidad de su autorregulación en las "funciones del orgasmo" que experimente, son las variables energéticas que catectizan, dando intensidad, la puesta en marcha de las fuerzas directrices del desarrollo: código genético, instintos, códigos psíquicos de especie, informaciones emocionales y cognitivas pre-personales, informaciones emocionales y cognitivas trans-yoicas, arquetipos.... La integración sólo es posible mediante una "confrontación[5]" con el inconsciente. Supone un trabajo de contacto, de elaboración de los contenidos reprimidos en la historia personal del sujeto, del carácter-sombra, de los “complejos”. Es decir, la información pre y personal. El proceso no se detiene, precisamente la dialéctica de la integración es el motor (telos del inconsciente progresivo junguiano) del desarrollo de la "consciencia", que es, en definitiva, el "principio funcional común", síntesis de dos pares antitéticos: 1. el "yo o carácter genital"; 2. las informaciones inconscientes transyoicas. La consciencia es un estado permanente de contacto simultáneo, sincrético, amplificador y discriminativo, con diversos niveles y estados de conciencia, en los que la conciencia está focalizada en base a la funcionalidad de la "atención" que ejerce el yo en la gestión de sus necesidades: conciencia ordinaria conciencia onírica, conciencia en psicoterapia, conciencia entactónena... Este estado ha sido denominado "Consciencia holorénica"[6]. Esto implica, necesariamente, un ascenso jerárquico de consciencia manteniendo permanentemente un "ojo observante", alejado de la propia experiencia inmediata, y que es justamente lo que permitirá mantener la consciencia despierta sobre las propias vivencias y emociones, incluso formalizarlo transformándolo en arte, ciencia o lenguajes religiosos. Esta ampliación de la experiencia subjetiva consciente es percibida, según los sujetos o los momentos vitales, como: experiencia reveladora; vivencia de absoluta soledad; estado de plenitud extática; de sincronicidad cósmica..... El estilo cognitivo propio de la consciencia, es el "dialogismo mental"[7] como principal fenómeno observable y experimentable. La psique se convierte en una dualidad completamente armoniosa, una "coincidentia oppositorum". En el estado mental dialógico nuestra propia mente habla consigo misma, se auto‑observa, reelabora sus contenidos emocionales recientes y lejanos, toma consciencia de sí misma, etc. Es un estado durante el cual el proceso cognitivo actuante es un deuteroaprendizaje respecto del pensamiento cotidiano: se piensa sobre el propio pensamiento y se aprende a aprender. Los procesos de comunicación intra e interpersonales basados en el dialogismo y la introspección permiten adquirir una visión más amplia de la situación en la que uno se halla, ya que mediante este estilo cognitivo se aprende a observar las propias emociones, los propios pensamientos, percibiendo su adecuación o falta de ella (en religión lo llamarían "veracidad"). El "silencio compartido" y cargado de emocionalidad es un espacio altamente expresivo de unión, que a la vez nos permite usar la atención para ampliar nuestra consciencia. El dialogismo es un estado que se puede alcanzar con diversas técnicas de modificación del estado ordinario de conciencia. En la psicoterapia, se experimenta en el "insight", elaboración abreactiva emocional..., un estado de incomparable consciencia despierta. También otras técnicas de "crecimiento personal" lo persiguen: "la meditación", el yoga... Pero sólo un yo fuerte e integrado puede abordar, sin alienación y con un desarrollo madurativo, la confrontación con informaciones que implican una vivencia de "desilusión" de la propia identidad, de "desidentificación" y de "dilución" en un océano cósmico energético, como son las informaciones que emergen del inconsciente y transcienden lo propiamente "yoico". Las teorizaciones más relevantes sobre el desarrollo de la consciencia se entroncan en los movimientos transpersonales. Citaré las siguientes: El paradigma estructural jerárquico formulado por K. Wilberg combina la psicología de orientación estructural (sobre todo la de tipo cognitivo-evolutiva piagetiana) con una metafísica de orientación jerárquica (básicamente en sus variaciones hindúes: budista y Vedanta). Esta combinación K. Wilberg la presenta de forma lúcida y convincente. Esta basado en una concepción escalonada de la psique, y concibe el desarrollo como un proceso ascendente a través de una jerarquía de escalones estructurales. Las estructuras del nivel más bajo o inferior son las primeras en ser desarrolladas. Las estructuras del siguiente nivel superior, al desarrollarse, incorporan y reorganizan dentro de sí mismas las estructuras de los niveles precedentes. El desarrollo procede de esta manera hasta que las estructuras del nivel más elevado han sido desarrolladas, alcanzándose, de ese modo, una diferenciación, integración psíquica completa. El paradigma dinámico dialéctico de M. Washburn, interpreta el desarrollo como trifásico (etapas preegoica, egoica y transegoica) en un movimiento espiral de separación, retorno y síntesis superior. Se inspira, entre otros, en Jung. Según Jung, el poderoso efecto que los símbolos espirituales tienen sobre nosotros se debe a que son corporeizaciones de los arquetipos, los cuales, enraizados en la psique colectiva, nos guían a través del camino de la autorrealización, o, como él la llamó, la individuación. Este paradigma postula una "Represión Primordial" en la infancia que implica un corte en el proceso de desarrollo de los procesos cognitivos autosimbólicos, con lo que no se llega a la cognición terciaria (Arietti). La "Represión Primordial" separa al yo del contacto con las fuerzas dinamizadoras del inconsciente. Esta separación es necesaria para estructurar el yo. Posteriormente, hacia la mitad de la vida, se produciría la denominada "Regresión dinámica al servicio de la trascendencia". En este proceso dialéctico el yo reconecta con las potencialidades del inconsciente y continúa el proceso de desarrollo de la consciencia. Sin embargo M. Washburn afirma que pocos sujetos realizan ese proceso de un modo madurativo. Desde el paradigma reichiano ¿qué se puede aportar a esta discusión teórica?, ¿es el mismo proceso evolutivo y adaptativo del ser humano una función de la Naturaleza (y en el fondo del orgón) hecha autoconsciente? Antes ya he afirmado que la "consciencia" es un estado de desarrollo jerárquico superior al yo genital. Reich afirma que la energía vital es "inteligente" y lleva implícita el germen de la autoconsciencia. El yo es sólo una particularidad o modo de expresión del orgón, como lo es la forma (movimiento "congelado" de la energía vital) del cuerpo y de los componentes biológicos más esenciales como la doble hélice del ADN enroscada sobre sí misma en un juego de espejos moleculares. En toda imaginería cultural que busca la imagen más acorde para describir los procesos internos en que se basaría el proceder de la esencia humana hallamos símbolos descriptivos con gran similitud formal a la representación del ADN: la serpiente bíblica enroscada en el Árbol de la Sabiduría; la boa mítica de los pueblos indígenas amazónicos (FERICGLA); la serpiente dadora de vida, de doble cabeza, de las tradiciones egipcias imperiales (NARBY)... La dialéctica del instinto sexual determina un desarrollo que se realizaría en forma de una estructura jerárquica, pues los "objetos" van siendo catectizados en un orden, dependiendo de la maduración biológicopsicosexual. Se puede definir la "autorregulación"[a] como una autodeterminación en la resolución espontánea de las necesidades de la funcionalidad vital. Como una capacidad innata experimentada como un empuje en el que los procesos energéticos vitales se orientan, funcional y espontáneamente, hacia la finalidad de la consecución de los procesos de desarrollo, crecimiento y maduración, desde el cigoto hasta la muerte. Es un concepto que se asemeja al concepto de instinto en cuanto que hay un bagaje heredado de patrones básicos de direccionalidad hacia la motilidad funcional expresada en patrones concretos de conductas. Y como sabemos por Reich, la función precede y es determinante del desarrollo del sistema biofísico, del órgano y de la conducta. Pero se diferencia claramente del de instinto en la medida en que lo heredado no son patrones estereotipados de conductas, sino un cuerpo muy plástico con un gran potencial energético. Un sujeto humano autorregulado funciona básicamente en función de sus propios determinantes internos en contacto autoperceptivo con los mismos, y su sociabilidad genuina está basada en la sociabilidad y moralidad naturales, y en la motilidad gratificante y placentera. Cuando la maduración cortical, en el desarrollo ontogenético, posibilita la aparición de la consciencia, el sujeto autorregulado está en contacto consciente con su motilidad vegetativa. La "Represión Primordial", no es universal, incluso M. Washburn también lo pone en cuestión "No puede negarse la posibilidad de que un infante, dotado con una fortaleza egoica extraordinaria, y agraciado con unos padres de comprensión y amor ilimitados, pueda ser capaz de sobrellevar las contradicciones de la infancia temprana sin sucumbir a la represión primordial..... Por lo tanto, aún dejando abierta esta posibilidad, la única conclusión justificada es que la represión primordial es una contingencia casi ineludible del desarrollo temprano del niño. .... Reconociendo la posibilidad de raras excepciones, parece virtualmente inevitable que los pecados de los padres sean traspasados a sus hijos". ( M. Washburn). Por lo tanto si no hay excisión pero si confrontación entre el "inconsciente" y "la estructuración yoica" tampoco es necesario el proceso de la "Regresión dinámica al servicio de la trascendencia". Pero habitualmente en el desarrollo del infante humano se instaura un componente no original ni natural en el inconsciente "el inconsciente reprimido". El proceso de integración se interrumpe. El sujeto queda "desintegrado", produciéndose una síntesis en una estructura dinámica: "carácter”, “sombra”, “complejos”. Las fuerzas directrices del desarrollo, los instintos, se quedan estancadas en niveles infrahumanos, en contraposición dialéctica entre ellas, de modo que la energía vital se invierte el catectizar el sistema defensivo para lograr una homeostasis que consiga una adaptación[8] pasiva al sistema social, lo que implica la interiorización del "orden social" y la "construcción social de la realidad" de una cultura determinada en la que se inscribe el sujeto. Si no fuese por la caracterialidad el “espíritu”[9] se nos podría “revelar” con verdades "Aletheias", que, siendo simples, se asocian con nuestra historia personal, la cual incluye informaciones prepersonales y transpersonales. La caracterialidad, a su vez, determina actitudes espirituales compensatorias, defensivas.... ¿En qué se basa y cuales son las características del funcionamiento de un yo genital integrado? La integración tiene muchas facetas. Es una unión del yang (inconsciente) y el ying (yo). Esta integración de opuestos, sin embargo, no es una integración entre iguales. Es diferencial para el hombre y la mujer. Según Jung el desarrollo en el hombre termina con la confrontación con su Ánima, mientras que en la mujer termina con la confrontación con el Animus. El polo “no yoico” de la psique posee primacía sobre el polo yoico, la psique no es bicéntrica. La integración, aunque rara y excepcional, es una etapa del desarrollo de la cual nadie puede ser excluido a priori. La integración es un destino, utópico actualmente en las condiciones sociales, que pertenece a la totalidad de la raza humana. La integración de la mente y el cuerpo: el cuerpo espiritual. El yo que se aproxima a la integración conecta más permanentemente con la percepción de que posee dos cuerpos: un cuerpo físico (el cual está ahora despierto) y un cuerpo energético sutil (la energía vital que causa ese despertar). Esta conexión se produce puntualmente en momentos vitales de gran movimiento energético: especialmente en el orgasmo[10], en el que se puede sentir una consciencia unificada de todo el sistema vital pulsante, del cuerpo y del campo energético o aura. No sólo es una realidad material sino también una realidad dinámica impulsora, un cuerpo energético espiritual. La existencia de tal cuerpo espiritual es reconocida en muchas de las religiones del mundo. La energía es canalizada a través la columna vertebral -el axis mundi, el Árbol de la Vida- simbólicos y también viaja a través de innumerables arterias secundarias -llamadas nadis en el yoga hindú-. Cuando la integración es alcanzada (en un desarrollo sano o tras un trabajo psicoterapéutico...) la energía puede circular libremente a través de todo el cuerpo. Al circular sin inhibiciones, la energía atrae la conciencia no sólo hacia el cuerpo, al cual anima, sino también hacia sí misma como “la presencia dinámica que vitaliza”. De esta manera, el yo se hace consciente de sí mismo como poseedor de un cuerpo energético dentro de su cuerpo físico. El cuerpo se convierte en el «templo del espíritu», y el espíritu se convierte no sólo en la vida superior del yo sino también en su nuevo cuerpo transfigurado.
La integración de natura y cultura: el cultivo del espírituLa identificación con el yo mental es un vehículo auténtico de crecimiento y expresión durante la primera etapa de la vida adulta, pero no es un vehículo suficiente para el crecimiento y expresión de la totalidad de la persona. La represión, sobre la cual se fundamenta la identidad del carácter, limita los potenciales fisicodinámicos a una organización prepersonal reduciéndolos al nivel del ello freudiano. La integridad existencial requiere una completa integración psicofísica psicoespiritual. El movimiento hacia la autenticidad, entonces, requiere que el yo abandone su segunda naturaleza civilizada y se someta a la naturaleza original de la cual ha huido; implica una desrepresión de los instintos. Los instintos son investidos y la vida civilizada que había sido vacía y falsa, es dotada de poder, pasión y empuje. La vieja excisión mutuamente excluyente entre cultura y natura es refutada. Se hace evidente que la verdadera civilización no es el resultado del dominio de las disciplinas de la vida social sobre la instintividad, sino más bien de la unión de la vida social y la instintividad. La «instintivación» del yo es su espiritualización. El verdadero cultivo es el cultivo del espíritu. El poder como espíritu es el corazón y el ojo más profundo del alma; es la esencia dinámica de la caridad y la sabiduría. Las personas realmente cultivadas son aquellas cuyos temperamentos han sido desarrollados y transformados infusamente (animados, sensibilizados, sintonizados) por el espíritu. Son personas cuyas estructuras adquiridas de personalidad han dejado de ser una construcción y se han convertido en el vehículo de una vida instintiva y espiritual auténtica. Dialécticamente, la identidad caracterial, como una segunda naturaleza basada en la negación represiva de nuestra naturaleza original no-yoica, debe ser negada regresivamente antes de que una síntesis integradora yoica no-yoica más elevada pueda ser alcanzada y nos convirtamos en personas genuinamente cultivadas, personas con forma y sustancia, civilización e instinto, identidad individual y espíritu transpersonal.
La integración del pensamiento y la sensibilidad: la conciencia moral.El yo del sujeto “integrado” (carácter o yo genital en términos reichianos) es un sujeto que no puede pensar o ser testigo de algo sin saber cómo se siente respecto a ello. El sentimiento es una parte integral del pensamiento y de la percepción. El yo se siente, por naturaleza, implicado con el OTRO. Experimenta dolor ante el sufrimiento de los demás, angustia o ira ante la brutalidad, tristeza ante el odio, alegría ante la felicidad. Está en pleno contacto con su propia esencia. Ser testigo de la experiencia de otro es compartir esa experiencia. La respuesta inmediata afectiva es acompañada por una respuesta inmediata conductual: actúa, sin cavilaciones, en base al conocimiento experiencial. El conocimiento de lo bueno es condición suficiente para la realización de buenas acciones. En cierto sentido es vulnerable emocionalmente. Esta «vulnerabilidad», sin embargo, no lleva normalmente a la debilidad porque aunque se siente fácilmente afectado y profundamente conmovido, raramente se siente desbordado. Esta fortaleza interior se debe a que ya no existe un inconsciente reprimido con afectos potencialmente explosivos. La conciencia moral puede ser tanto fuente de gozo como de pena. Los sentimientos de bendición y de dicha son inherentes a la existencia integrada. Estos sentimientos constituyen la base afectiva de dicha existencia, sobre la cual aparecen y desaparecen los dolores y los placeres, los sufrimientos y los gozos de la conciencia moral. Es agudamente sensible hacia el sufrimiento del mundo y siente un gozo exquisito por estar vivo y una gratitud inexpresable por el mundo.
La integración de la lógica y la creatividad: el proceso terciarioLa cognición integrada —o, por usar el término de Silvano Arieti (1976), el proceso terciario— es un principio funcional común de dos pares de fuerzas. 1) El control operacional y la absorción dinámica, y 2) la lógica y la creatividad imaginativa intuitiva. La contemplación o énstasis cognitivo es un estado de absorción dinámica lúcida y poderosa (que va más allá del éxtasis cognitivo) en el cual el yo, aunque plenamente abierto a los potenciales fisicodinámicos e implicado espontáneamente en la experiencia, es capaz de ejercer las funciones yoicas. La contemplación es también un estado que el yo integrado puede alcanzar a través de sus propios esfuerzos disciplinados. La manera en la cual el yo integrado alcanza la absorción contemplativa es bastante simple, lo hace mediante la concentración de la atención en el asunto en el cual desea absorberse: 1) el yo enfoca su atención concentrada sobre un objeto (cosa material, idea, imagen); 2) la energía vital sigue la dirección de la atención y catectiza el objeto, cargándolo e invistiéndolo con una fuerza atrayente gravitacional magnética; y 3) el yo, en respuesta a la atracción del objeto, se permite ser atraído y absorbido en él. La absorción alcanzada de esta manera no es un estado de trance inconsciente. Es un estado en el cual el yo, aunque absorto, permanece plenamente consciente y es capaz de ejercer sus facultades operacionales y de volición. Un estado similar al samadhi meditativo descrito por Pantajali. El rigor lógico y la creatividad autosimbólica. Al progresar en la práctica contemplativa, el yo aprende también a guiar el proceso creativo. La habilidad de hacer uso del poder de la energía es al mismo tiempo la habilidad de hacer uso del polo no-yoico de la psique incluyendo el proceso autosimbólico de la cognición creativa. El yo enfoca la totalidad de la psique; cualquier cosa sobre la cual el yo se concentre intencionalmente se convierte en objetivo de la catexis de energía y en tema de exploración imaginativa intuitiva e investigación simbólica noética sobre dicho objeto. Una vez la naturaleza interna del objeto es mostrada y revelada, el yo puede contemplar paisajes repletos de nuevos significados. El yo aprende a hacer uso de los recursos creativos de la psique. Por supuesto, estos recursos siguen siendo de naturaleza no-yoica, lo cual significa que el yo nunca puede lograr sobre ellos el tipo de control directo que tiene sobre las funciones yoicas. Sin embargo, el yo aprende a movilizar estos recursos para trabajar sobre ideas y problemas de su elección. El proceso autosimbólico continúa funcionando de forma espontánea, pero el yo aprende a guiar su espontaneidad. Los productos primarios del proceso creativo durante la etapa integrada son los “símbolos visionarios” en contraste con los símbolos protoconceptuales de la infancia temprana. Los símbolos protoconceptuales son menos que conceptos, los símbolos visionarios son más. Los símbolos visionarios son cogniciones avanzadas que presuponen el logro del nivel de la universalidad concebida abstractamente. Como expresiones del proceso terciario, los símbolos visionarios presuponen que el yo ya ha completado la tarea de construcción de un esquema conceptual, son conceptos completamente universales que logran ser particulares. Los símbolos visionarios corporeizan una síntesis genuina de lo concreto y lo abstracto, de lo particular y lo universal y pueden someterse a una evaluación crítica. Poseen un carácter hipotético o exploratorio y están sujetos a validación o invalidación. Gracias a los logros cognitivos del yo, el yo integrado está en posesión de las herramientas epistemológicas adecuadas para poner a prueba sus visiones creativas, los esquemas conceptuales con los cuales evaluar nuevos significados, y un cuerpo de conocimiento científico para evaluar nuevos hechos y posibilidades. Un significado imaginado creativamente necesita una prueba, sobre todo si está en conflicto con el conocimiento científico previo. El yo integrado tiene los medios forjados yoicamente a su disposición para evaluar los símbolos generados no-yoicamente. Es capaz de combinar el rigor lógico con la creatividad imaginativa intuitiva, beneficiando con ello a ambos procesos generando así descubrimientos imaginativos intuitivos de poder y sutileza correspondientes. Los sistemas teóricos establecidos por el yo mental, entonces, contribuyen al proceso autosimbólico no sólo de manera crítica sino también esencial. Interactúan con el proceso autosimbólico no sólo al final de su ciclo, evaluando, sino también al principio, impregnándolo con ideas genuinas. Son imágenes y descubrimientos creativos que surgen de la exploración del yo de lo desconocido, más que manifestaciones que fluyen transcendentemente de lo desconocido. Son respuestas a las exploraciones contemplativas del yo. El yo integrado es capaz de guiar el proceso autosimbólico y entiende perfectamente que las imágenes y descubrimientos que derivan de ese proceso son productos de los recursos creativos de la psique. Se despierta la “Psique Viva”. Los arquetipos y lo mitopoyético, cobran vida energética en personajes simbólicos que enseñan, guían, muestran, responden... Son representaciones del proceso autosimbólico que el yo integrado puede utilizar, interaccionando con las visiones, para guiar el crecimiento en el autoconocimiento y los cambios necesarios para el sujeto. Jung afirma que los símbolos producidos por el inconsciente no son meramente retrospectivos, derivando de eventos significativos de la infancia (o de la raza), sino también prospectivos, previendo el curso de futuros desarrollos. Jung empleó este descubrimiento para trazar las etapas futuras y finales de la ontogenia, de la individuación. Jung creía que símbolos oníricos y símbolos que emergen durante la práctica de la imaginación activa son en muchos casos indicios sugerentes de pasos inminentemente próximos del crecimiento y desarrollo de la persona. Para Jung, nuestra vida simbólica va a menudo por delante de nuestra vida real. Por consiguiente, comprender símbolos moldeados por el proceso autosimbólico es, en muchos casos, echar un vistazo al futuro. El descubrimiento de Jung sobre la función premonitoria del proceso creativo puede ser extendido más allá del nivel ontogenético o individual. La humanidad no sólo posee recuerdos de sus raíces colectivas sino también previsiones de su futuro colectivo. El proceso autosimbólico genera imágenes que no sólo exploran el futuro del individuo sino también de la comunidad y de la especie. En otras palabras, la profecía es una posibilidad humana congénita. La profecía, como todos demás productos del proceso autosimbólico, es falible. La represión «decapita-castra» el proceso autosimbólico y lo reduce al estatus de un oráculo enigmático del mundo subterráneo; limita el proceso autosimbólico y lo mantiene alejado de la exploración de las posibilidades transpsíquicas.
La iluminación mística.La iluminación mística es la forma más elevada de experiencia infusa absorta: es un énstasis sin objeto una absorción en sí misma más que en algún objeto o actividad; es completamente «pura» una unión con el poder la energía en su forma prístina como espíritu más que en una forma mezclada con sentimientos particulares o coloraciones instintivas; es una experiencia de inmensidad sin medida, una contemplación de poder y grandeza tan extraordinarios que eclipsa por completo cualquier otra experiencia; es un “don” conferido por la gracia, una experiencia más allá de cualquier cosa que el yo pueda alcanzar o inducir por su cuenta; es una experiencia de dicha sin límites, de magnitud inconcebible. Cuando ocurre, el alma se abre. El yo puede entrar voluntariamente en estados de absorción contemplativa y aumentar de ese modo la probabilidad de ocurrencia de una experiencia mística. El sentimiento profundo puede ser el de que, independientemente de la voluntad humana, es el poder espiritual el que elige el momento y el lugar en el cual se presentará ante el yo. Este sentimiento, malinterpretado, puede fomentar la delegación y la autojustificación como se observa en muchos sujetos, ¡si el espíritu quiere, o no quiere....!. La iluminación mística, es estadísticamente rara. Sí se experimentan, en ocasiones concretas, estados próximos a la iluminación mística que son muy gratificantes para los sujetos, son los estados de éxtasis. Habitualmente se entiende que éxtasis es sinónimo de “sacar al sujeto de sí mismo”. En realidad tanto en la experiencia de los estados de éxtasis como de iluminación mística, el sujeto está conectado profundamente consigo mismo, con lo más profundo de su sistema vital, con lo más profundo de sus corrientes vegetativas orgonóticas. Las religiones normativas, y muchas prácticas de espiritualidad, han castrado el contacto profundo de un sujeto consigo mismo, y simultáneamente ofrecen “rituales” y/o modos sacralizados de reconectar con lo profundo. De modo que, circularmente, se refuerza la alienación, pero permite al sujeto practicante momentos vitales plenos y gratificantes, en ofertas de misticismo. Por el contrario, en el mecanicismo, la negación profunda de las corrientes vitales desconecta aún más profundamente al sujeto y le impide tener regulados modos de contacto para experiencias extáticas. El rechazo de las religiones alienantes ha producido una reactividad mecanicista con una mayor desconexión del núcleo vital y un mayor nivel de acorazamiento, una falta de sentido, una falta de valores... El espacio que las religiones ofrecen, o en su caso ofrecían, va siendo llenado por Gurús que ofrecen multitud de ofertas en el supermercado de la "conexión".
¿Cómo llegar a la integración cuando el sujeto ha quedado detenido el desarrollo de su consciencia?
La integración es un estado al que se puede intentar llegar mediante diferentes intentos de corrección de las patologías instaladas en los casos de un desarrollo no natural, y por tanto, no sano. 1.-Las psicoterapias: psicoanalíticas; la orgonterapia; la vegetoterapia profunda o breve; el análisis junguiano, 2.- la meditación; prácticas espirituales; prácticas chamánicas... De varias de ellas se ha hablado con más o menos grado de profundidad dentro del movimiento postreichiano, sin embargo no se profundizado suficientemente en el análisis del fenómeno de los entactógenos[11] a pesar de que hay una corriente importante de experimentación de diversos miembros de la Es.Te.R. Voy a adelantar algunas de las conclusiones de los estudiosos del tema.
Generalidades sobre el uso de entactógenos. De forma universal el ser humano decide usar los entactógenos dentro de un marco consensuado (ritualizado o terapéutico) y con una finalidad casi siempre explícita para el propio sujeto, esperando con ello resolver desajustes y contrariedades relacionadas con su ubicación en el mundo por medio del cambio endógeno. Hay que entender los entactógenos como substancias con función adaptógena en referencia al uso para el cual suelen ser consumidas. Las técnicas descubiertas y usadas para buscar el éxtasis son múltiples y diversas: análisis y trabajo de los propios sueños naturales, ayunos extremos, técnicas de hiperventilación del cerebro, meditación, yoga, katsugén o—el más generalizado de todos los métodos—la ingestión de substancias entactógenas (se refiere a las plantas y substancias hasta ahora llamadas alucinógenas). La religión se orienta a “religare”—origen etimológico del concepto—el mundo exterior e interior del ser humano: la búsqueda del éxtasis religioso. El uso de entactógenos suele darse casi siempre en ambientes fuertemente impregnados de afectividad, sean entornos religiosos, terapéuticos o amistosos. La gran carga emocional y no sexual que emerge en los procesos dialógicos o extáticos es fundamental. Se puede afirmar que los estados de conciencia no ordinarios, conseguidos por medio del uso de los entactógenos, despiertan o potencian en el sujeto una capacidad de comprensión de sí mismo y de su entorno en base a una lógica de las imágenes (la famosa "percepción estética" de la realidad), y al mismo tiempo generan un elevado compromiso del individuo hacia su situación vital. Se trata, pues, de lo contrario a un proceso alienante. La profusión visionaria, las valiosas experiencias emocionales impulsadas por los entactógenos en cada sujeto, no son fantasías vacuas sino constantes simbólicas personales y universales, verificadas tanto por la psicología como por la etnología (JUNG; CAMPBELL; DUMEZIL; ELIADE). El contenido de estas constantes ha sido y es formalizable, expresable y decodificable por medio de los lenguajes mitopoyéticos. Hay una lógica universal subyacente a la imaginería o proceso fantasioso mental. La pérdida de la capacidad de elaboración consciente de tal información endógena, el miedo a la emergencia de la misma, las actitudes defensivas, son derivadas de la patología caracterial. La actividad que domina en la experiencia del uso de los entactógenos es la de “la encerrada consigo misma”, o consciencia reflexiva. Si el sujeto se pierde en pensamientos fragmentados y en emociones excesivamente vehementes, o tiene una dolorosa sensación de sofoco, o de absoluta confusión mental, porque el mundo ya no se percibe desde el "yo" habitual y le desborda la experiencia, el sujeto busca los estímulos transmitidos desde el exterior en forma de lenguajes mitopoyéticos. Para centrar la dinámica dialógica si el sujeto se siente angustiado ante tanta abundancia de información emocional, se utilizan cánticos o lecturas de textos que tienen el mismo carácter de revelación que las propias imágenes endógenas. Son un producto de ellas y a la vez las orientan y reconstruyen: es un fenómeno de retroalimentación positiva. Los cantos, palabras e imágenes sacras en general tienen la función de indicadores cognitivos, literalmente como señales con la dirección a seguir, para que el sujeto pueda orientarse en su excursión psíquica durante los estados modificados de la consciencia. En este sentido, las citadas doctrinas daimistas brasileñas de carácter colectivo y las prácticas chamánicas de carácter individual son una buena ilustración etnográfica. En sentido antropológico, se podría afirmar que el esfuerzo evolutivo de toda sociedad humana ha consistido en acceder y educar la propia consciencia dialógica, en ella están asentados los pilares de todo sistema de valores éticos y estéticos. Se podría decir que en cierta forma la disociación mental controlada es la base de la propia cultura humana El uso de los entactógenos induce una consciencia dialógica que implica la capacidad de dialogar consigo mismo, y que, expresado en términos religiosos equivaldría a la repetida afirmación: "Dios -con quien se dialoga durante el trance extático- está dentro mismo de cada uno". Si usamos metafóricamente el concepto de autopoyesis de H. Maturana dentro del ámbito del aprendizaje individual colectivo (como hace Rosa Laffitte) observaremos que éste se centra principalmente en el carácter de las relaciones e intercambios de naturaleza psicosocial y su poder de transformación (patrones fijos de comportamiento, conocimiento usado, expectativas de satisfacción e insatisfacción, mapas cognitivos, reacciones emocionales, etc.). En este sentido, los procesos de autorrevisión permiten tornar consciencia del rol que tiene tanto el propio individuo como la organización en la que está sumergido, e indudablemente favorece el aumento de capacidades auto‑organizativas y creativas: estas últimas son necesarias para generar el cambio requerido dentro del sistema contextual que lo envuelve (LAFFITTE). Este tipo de toma de consciencia y esta ampliación de los campos cognitivos surge más fácilmente en la quietud, y el silencio ritualizado que suele acompañar el uso de entactógenos da paso a nuevas percepciones y a una comprensión más amplia de la realidad que nos envuelve (a veces se sustituye el silencio por actividades monótonas de carácter hipnótico, tales como cánticos y rezos). El mundo que vivimos "es producto de nuestra percepción", no su causa.
Elementos relevantes en el uso de entactógenos.
La consciencia se apoya en un funcionamiento bioquímico del cerebro (que puede modificarse fácilmente con productos alcaloides, psicofármacos, alcohol, sustancias psiquidélicas, ritmos musicales, etc.) y en una interpretación simbólica de la realidad hecha por la mente: percepción-comprensión de la información sensorial y la lectura que hacemos de ella a nivel simbólico. Cada sustancia entactógena tiene unas particularidades bioquímicas específicas, afecta al bioplasma de una manera concreta, produciendo tendencias especificadas de estados de conciencia no ordinarios. Sin embargo más que el poder de la sustancia química es la modulación de la propia consciencia del sujeto lo que consteliza una dirección u otra de la focalización de la conciencia. ¿Qué se busca con el uso? ¿Curan o adaptan? Tradicionalmente se las denomina "medicinas", lo que quiere expresar que modifican los esquemas endógenos de los sujetos produciendo algún tipo de mejoría, sea física, emocional, o ambas. Lo que no está claro es que el cambio endógeno signifique, necesariamente, una curación madurativa y de crecimiento, pues puede producirse sólo una catarsis o un cambio en alguna actitud que le impida al sujeto adaptarse con facilidad a un medio alienante. Intensifican la experiencia emocional amplificándola, de modo que el sujeto puede sentirse una "pura emoción" casi "sin objeto". El sujeto es "rabia","tristeza","miedo".... Producen una consciencia holorénica, muy despierta, autoreflexiva, una cognición dialógica. El sujeto puede producir asociaciones muy significativas entre las emociones, los recuerdos de su historia personal... produciéndose "insight", especialmente cuando hay un entrenamiento analítico. Producción de símbolos visionarios y escenificaciones visionarias, símbolos rituales de condensación, son formas muy condensadas de expresión directa que permite la liberación de tensión emocional de una manera consciente o inconsciente, e impregnan con su calidad emocional conductas y situaciones aparentemente muy alejadas en origen, incluso lógicamente contradictorias. Apertura a lo arquetípico. La sensibilidad de los telereceptores del primer segmento reichiano es manifiesta. Lo visual es muy patente, también lo auditivo. Visualizaciones de la energía vital, de la pulsación del aura, de los puentes energéticos entre sujetos y de la energía ambiental... Se experimenta un "derrumbe" corporal. La consciencia esta focalizada en los movimientos energéticos. La coraza neuromuscular pierde su homeostasis defensiva, se liberan emociones, recuerdos históricos, energía de los segmentos corporales bloqueados. Esta remoción de material aflora a la consciencia. Las propias respuestas corporales que experimenta el sujeto son indicativas de su caracterialidad, dolores, vómitos, etcétera. Sentimiento de encuentro con un OTRO cósmico, que va más allá de los "otros" particulares, y del que todos participan de alguna manera. Profunda sensación de empatía, amor, fraternidad, cuidados, apoyo. La emocionabilidad intensa puede canalizarse hacia ese OTRO cósmico, que simbólicamente ocupa el lugar de la madre o del padre, o de la sabiduría ancestral de sus antepasados (abuelita Ayahuasca, abuelito Peyote...). Espiritualidad. Esto favorece reconciliaciones con las figuras parentales históricas, que van más allá del "perdón". Elaboración, abreacción emocional... Estado de “psícoticismo controlado”. Sincronicidad extrema con la sensibilidad, con las emociones, y con los procesos cognitivos de los otros participantes en un ceremonial ritual. Símbolos visionarios y escenificaciones visionarias de los procesos emocionales y/o cognitivos de los otros participantes en el ritual. Símbolos visionarios y escenificaciones visionarias de simbolizaciones arquetípicas relacionadas con los diferentes segmentos corporales reichianos y que se experimentan en un recorrido cefalo-caudal, de los ojos a la pelvis. Relativización del propio yo, de la propia existencia concreta. Contacto con informaciones muy vívidas que parecen provenir de otros espacios tiempos y que el sujeto experimenta como pertenecientes a su historia. Valores como humildad, compromiso, necesidad, petición.... Contacto con el núcleo biofísico, en concreto, con la globalidad del sistema neurovegetativo. Consciencia de su contracción y expansión. Desplazamientos espacio temporales del propio campo energético, y por tanto, de la consciencia que experimenta estados de ubicarse espacio temporalmente en más de un lugar, o de hacer excursiones por otros espacio tiempos tornando, finalmente, al espacio donde el sujeto realmente se encuentra. Energía localizada en los primeros segmentos, sexualidad pregenital, ausencia o poca presencia de la sexualidad genital. No habituación al uso, no dependencia bioquímica. Al contrario, fenómeno de "apertura de puertas" de la consciencia. La reiteración del uso produce efectos similares con dosis cada vez más bajas. El deuteroaprendizaje producido facilita la apertura de la consciencia con diversos estímulos facilitadores, que no tienen porqué ser entactógenos: una música rítmica, un tambor, una meditación. Cada experiencia de uso continúa con la experiencia previa, independientemente del tiempo transcurrido, o de la sustancia enteógena utilizada, a no ser que sujeto esté realizado algún trabajo terapéutico. Las experiencias parecen seguir una lógica caracterial. El sujeto va aprendiendo a abandonarse a medida que se va sintiendo fuerte y capacitado para abordar situaciones más oscuras, sutiles, dolorosas,.... Sentimiento de vivir en una realidad "Realidad Virtual" en la que se pueden vivir fenómenos más reales y más vívidos que en la realidad del estado ordinario de conciencia y un "Espacio Virtual" dónde confluyen otros espacios multidimensionalmente (Cosmorgoal). Ese espacio resulta familiar como si ya hubiese sido visitado en ocasiones inconscientemente (estados febriles, sueños concretos, sueños lúcidos, viajes de los cuerpos energéticos o “astrales”). Es recreado permanentemente, rehecho y modificado por los visitantes, que interaccionan, e intercambian información significativa. Se siente una simultaneidad del pasado/futuro en un presente (memoria inconsciente: “recuerdos de futuro”). Se puede morir en ese espacio.
Riesgos en el uso de entactógenos
Quedar fascinado, atrapado en la fascinación. Pérdida del punto, del centramiento, desorganización mental. Somatizaciones. Muerte. Reforzamiento de la caracterialidad, de la alienación. Reforzamiento de los complejos, de la sombra, de la persona. Reforzamiento de la extraversión. Contacto negativo con "la Sombra". Autosugestionabilidad alienante. Enganche o identificación con las visiones autosimbólicas que se "personifiquen". Uso negativo, defensivo del material emergente... Los riesgos se minimizan utilizando contextos contenedores, segurizantes, como son el ritual, los diferentes pasos y fases del mismo, la presencia del chamán y su actuación, la referencia a los "espíritus aliados" o "espíritus protectores", la convicción de que la "medicina, es inteligente y sabe lo que cada sujeto necesita vivir en un momento determinado y le va a dar eso y, sólo y cuando el sujeto lo pida, el uso de bajas dosis de "medicina". El problema es que un excesivo celo en la contención impide que la experiencia sea más rica desde el punto de vista de cambio interno del sujeto quedándose en unos niveles superficiales. Se teme la emergencia de la "negatividad" del sujeto, de las pulsiones, de la destructividad, y sabemos que de no surgir estas y ser situadas analíticamente, el posible cambio puede ser ahogado por una expectativa de un positivismo espiritual, cuya función es contenedora y homeostática, cerrando en falso las heridas y no resolviéndolas verdaderamente. Los posibles riesgos aconsejaban prudencia y una experimentación con los entactógenos sólo, y siempre y cuando, el sujeto tenga un yo suficientemente fuerte y estructurado. Se puede discutir si en un contexto de psicoterapia, de Orgonterapia, podrían utilizarse los entactógenos o si es preferible su uso exclusivamente cuando el sujeto está suficientemente integrado. Es sugerente su uso dentro del encuadre de Orgonterapia. Se sabe que otros terapeutas de otras técnicas las han utilizado o utilizan, pero no suele haber información clínica, entre otras cosas porque el uso de los entactógenos no es legal.
Estados de conciencia no ordinarios y psicología transpersonal
- Los estados de conciencia no ordinarios a los que me refiero conectan con experiencia transpersonales o transegoicas. Se producen en variados contextos, uno que conocemos mucho ya que trabajamos en este campo es el de la psicoterapia. Trascender, desidentificarse con el carácter-ego es la finalidad de la psicoterapia, para desarrollar el yo. Por ello estos estados los voy a definir como Estados de conciencia No ordinarios y Transpersonales (ENT) ya se caracterizan por un estado psicológico distinto de la conciencia ordinaria en el que se transciende el ego-persona. Varía la sensación, la percepción, el cognitivismo.... - Los ENT tienen una significatividad diferenciada en ámbitos antropológicos distintos. Una estructura cognitiva de la conciencia ordinaria inserta los ENT en una metáfora cultural, con su lenguaje, simbología y mitología. - Los estados de conciencia no ordinarios son experiencias trans-egoicas. El ego tiene unos parámetros espacio-psico-temporales que son rebasados en la experiencia subjetiva de un ENT. - El ego experimenta un ENT como una experiencia abrumadora, con efectos regresivos o progresivos sobre el propio crecimiento dependiendo de la fuerza del propio ego. En el ENT se experimenta el Ego como una "ilusión de la realidad", pero sólo si el ego es fuerte la experiencia es progresiva. - Los estados de conciencia no ordinarios permiten una ampliación de la conciencia que engloba y transciende, en el sentido de la concepción jerárquica del desarrollo, la experiencia previa. - La finalidad sería no solo trascender un ego-carácter-sombra, que sabemos patológico, sino, incluso, el propio yo construido. Esto cuesta mucho pues uno tiende a identificarse con el yo-genital (o a lo que se llegue de el), generándose un “complejo del yo”, proceso que transformaria el yo construido sano en algo patológico. - La reiteración de ENT permite un crecimiento de la consciencia y de la conciencia humana (sabiduría reflejada). - La inducción de ENT es una herramienta en el campo de la psicología clínica y experimental sobre la conciencia y la espiritualidad, ámbitos de la psicología transpersonal. En la psicoterapia psicodinámica por su ritual (encuadre, regresión,…) estamos continuamente paciente y terapeuta en un ENT. Los ENT tienen sus aplicaciones concretas, sus beneficios y peligros.
[a] Esta definición la propuse en el artículo “Consideraciones en torno a la autorregulación” que elaboré en 1990 con la intención de propiciar un debate sobre este concepto reichiano y su uso y para que se publicara en la revista de la Escuela Española de Terapia Reichiana “Energía, Carácter y Sociedad”. No se publicó porque la dirección consideró que el artículo no encajaba con la idea que la Es.Te.R tenia sobre autorregulación. Considero que el uso que se hace de este término tiene errores conceptuales y alienta una idealización. Además hay una resistencia a su cuestionamiento pues en su uso se basan posiciones ideológicas sobre la maduración humana y las pautas que se propugnan para la crianza. Tampoco ha habido debate en la Es.Te.R. [1] El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define así el término "consciencia": "Propiedad del espíritu humano de reconocerse en sus atributos esenciales y en todas las modificaciones que en sí mismo experimenta. Conocimiento exacto y reflexivo de las cosas."
[2] Investigación experimental en psicoterapia psicoanalítica El estudio experimental es experiencial, basado en los hechos empíricos que se manifiesten, ya que se realiza con pacientes que concurren a un centro clínico para recibir tratamiento, por lo cual no hay aleatorización y la investigación experimental sólo puede ser correlacional. Tiene alta validez externa, ya que registran variables con conocimientos clínicos reales. La concepción es que el psicoterapeuta investiga y que, además, esto es inherente al trabajo y lo que permite una mejora de la eficacia, efectividad y eficiencia de sus tratamientos clínicos. Así ha progresado el psicoanálisis y todo el conocimiento del inconsciente, de lo que se deriva una praxis clínica que mejora los tratamientos. El objetivo es un continuo esfuerzo por establecer qué datos apoyan qué conclusiones, por aplicar en forma explícita y consciente la mejor evidencia disponible para cada decisión. Esta actitud implica estar preparado para la autocrítica, y acceder a contrastar con otros psicoterapeutas (supervisión, seminario de casos) y, también, acceder a bases de datos e investigaciones científicas para buscar el conocimiento relevante disponible, tener en cuenta en cada decisión si está basada en datos o no y cuál es la calidad de la evidencia. La psicoterapia no significa tomar un conjunto de conocimientos como la última palabra, sino comprometerse en la obligación ética de apoyar cada opinión clínica en hechos externos que provean evidencia, cuanto más confiable mejor tanto interna como externamente. La investigación experimental tiene fases: a.- recogida del material. El psicoterapeuta observa la experiencia del paciente que se presenta espontáneamente, sin manipulación, en los contextos donde estén ambos presentes; espacio individual, espacio grupal. El psicoterapeuta es un “participador observante”, el material que emerge en su presencia es el prioritario pues también emerge en función de su presencia, los otros materiales que el paciente refiera son datos útiles pero secundarios. b.- elaboración de los materiales. El psicoterapeuta correlaciona materiales, puede utilizar herramientas científicas, estadísticas… Contrasta resultados con otros sujetos… c.- presenta los resultados en la comunidad científica, conferencias, artículos, mesas redondas, libros,… Todo esto valida o cambia hipótesis… d.- la experiencia de este proceso se vierte en la mejora de la eficiencia, eficacia, y efectividad de sus tratamientos clínicos. La investigación se fundamenta en una actitud ética, su finalidad es la mejora de la salud, la individuación de los sujetos, su salida de dependencias, su libertad de conocimiento,.. La ética se aplica a todas las fases del proceso, considerando siempre al paciente como un adulto (aunque presente su infantilismo regresivo) igual a el en derechos humanos, respetando profundamente la confidencialidad del material…. Diferencias con la investigación experimental no psicodinámica. En el estudio experimental habitual en las ciencias de salud no psicodinámicas, las investigaciones se realizan con sujetos que dan su consentimiento para ser aleatorizados en distintas condiciones (placebo, distintos tratamientos, ausencia de tratamiento), por lo cual se puede realizar un diseño experimental de pruebas controladas aleatorizadas (RCT). Tienen alta validez interna ya que permiten un control riguroso de las variables mediante la aleatorización. Se manipula la variable independiente, se registra la dependiente, y se controlan las variables extrañas que podrían explicar la variación de la dependiente. Un estudio experimental permite poner a prueba hipótesis causales, ya que tiene el mayor control posible sobre las variables extrañas.
[3] Entactógeno, sustituye al antiguo término enteógeno. Significa estímulo para que la conciencia se centre en el espacio interior más profundo, quitando la connotación de dios (“entheos”, del término enteógeno), y dándole una connotación más humana y transpersonal (en el sentido de inconsciente colectivo Junguiano), además se desfocaliza el “estímulo” en el peso de la sustancia química y se afianza el peso del ritual. La palabra "enteógeno" tiene su raíz en el término griego entheos, que literalmente quiere decir "Dios (theos) dentro de mí", y es una palabra que, según los autores que la han acuñado, significa el estado en que uno se encuentra cuando es inspirado y poseído por el dios que ha entrado en el cuerpo. Se aplicaba a los trances proféticos, la pasión erótica y la inspiración artística, así como a los ritos religiosos en los que los estados místicos eran experimentados a través de la ingestión de substancias que eran transmutables con la deidad. A la raíz entheos, se agrega el sufijo gen, que denote la acción de "llegar a ser", quedando el neologismo propuesto: "enteógeno". La propia psicoterapia es un entactógeno (ritual del encuadre…) con herramientas psicológicas, como lo serian otros rituales como la meditación,.. En el conjunto de entactógenos habría una pequeña parte de ellos que trabajarían con sustancias químicas (psicotropos) modificando la conciencia. Solo las sustancias químicas que tienen un sentido psiquidélico (de expandir el foco de la conciencia amplificándola), son entactógenos, mientras que no lo son otros psicotropos que tratan síntomas (psicofármacos...). El vocablo psicotropo se emplea para designar el conjunto de sustancias químicas, de origen natural o artificial, que tienen un tropismo psicológico; es decir, que son susceptibles de modificar la actividad mental, sin prejuzgar el tipo de esta modificación. En esta definición entran todo tipo de sustancias químicas, incluidos los psicofármacos y medicinas naturales.
[4] Persona, es equivalente a máscara, la forma que el sujeto tiene de presentarse en lo social. La persona puede ser un “complejo”, el sujeto puede identificarse con su persona y quedar atrapado en su desarrollo.
[5] Confrontar, no hay que entenderlo como “enfrentamiento” que es una acepción bastante común en el uso coloquial, sino como comparar, cotejar, contrastar, comparar, ver las diferencias entre…
[6] "El holismo es la tentativa de globalización de doctrinas y cosmovisiones diferentes y ésta es una de las cualidades más inequívocas de dicho estado: permite a la consciencia globalizar contenidos con referentes desiguales, aparentemente contradictorios incluso; es un estado mental de tendencia holística, opuesto a la consciencia analítica ordinaria, con un componente importante de carga emotiva que surge del inconsciente y está en la base de las creencias y patrones de comportamiento y de la creación estética". (FERICGLA, 1989)
[7] "En estado normal, nuestra consciencia funciona de acuerdo a procesamientos dualistas y disyuntivos (o esto o aquello, o ahora o más tarde, o aquí o allá, o UD. o yo), y el análisis tiene como finalidad frenar el funcionamiento dualista de nuestra mente entrenándola para realizar una integración no conflictiva de elementos opuestos (y aquí deberíamos remitirnos a la conocida y enriquecedora teoría de los holones, o del orden sistémico holístico, propuesta por A Koestler). El dialogismo es parte de la acción procesual que se da dentro de los niveles holorénicos de funcionamiento de la consciencia. Dicho de otro modo, la consciencia dialógica sería un estado estructuralmente similar al de la locura, pero controlado. Hay una segmentación de la mente en partes constituyentes y al mismo tiempo un observar global situado más allá de cada una de las partes. Así, un nivel de consciencia jerárquicamente superior (KOESTLER, 1983) al dualismo disyuntivo cotidiano lo constituye el dialogismo cognitivo, como concepto fundamental en todo lo relacionado con los espíritus, muertos, experiencias de sacralidad y trance, y excursiones psíquicas. De aquí que, como se ha expuesto anteriormente, para los shuar y otros muchos pueblos no occidentales, el mundo de los sueños nocturnos y la experiencia con enteógenos formen parte de un mismo ámbito de su realidad subjetiva; no hay diferencia, son estados mentales durante los cuales la propia mente se expresa y observa su propia expresión al unísono. De aquí el fructífero uso de los enteógenos en la moderna psicoterapia (entre otros, me refiero a los rigurosos trabajos experimentales de los psiquiatras S. Grof, Ch. Grob, R. Yensen, S. Roquet, a la psicoterapeuta A. Schulgin, etc.). A todo ello, hay que añadir también el fenómeno de la proyección psicológica: percibir como exógeno aquello que en principio es endógeno, ver en lo externo aquello que está sucediendo en el mundo interno. Este fenómeno es el que en antropología fue llamado por L. Lévy‑Bruhl: "la participación mística del primitivo con su entorno" (LÉVY‑BRUHL, 1985). Para acabar, quiero plantear también la posibilidad de que el estilo cognitivo que he llamado consciencia dialógica o reflexiva se corresponda a nivel biológico con una actividad específica de los dos lóbulos cerebrales. Tal vez se podría partir de la hipótesis que la disociación controlada es un funcionar por separado ambos lóbulos, pero que al mismo tiempo generan una función superior de observación. Se podría decir que la consciencia dialógica genera una doble percepción simétrica de la realidad: el cuerpo parece estar entumecido y a la vez extraordinariamente sensible, los ojos perciben la realidad como estando desenfocados pero a la vez registran estímulos de forma mucho más precisa que en estado normal, la mente destapa pensamientos cargados de emotividad y al mismo tiempo observa el proceso creativo en un estado de incomparable consciencia despierta, etc." (FERICGLA, 1989)
[8] ¿Qué implica para un ser humano "adaptarse"? Como mínimo, se trata de un doble proceso permanente (biológico y cultural), de carácter negantrópico, dividido en dos momentos elementales (asimilación de información y acomodación al entorno cambiante) que nos induce a actuar para mejorar el bienestar y para asegurar el proceso vital el máximo tiempo posible. En un sentido general, adaptarse es el hecho de ajustarse a unos fines cambiantes. En el ser humano la adaptación actúa por el procedimiento de modificarse a sí mismo, de modificar la realidad externa o ambas cosas al mismo tiempo, siguiendo los patrones culturales y cognitivos de que cada uno dispone, los cuales indican la orientación hacia la que han de operar tales acciones adaptativas. Por tanto, al hablar de los procesos adaptativos en el ser humano hay que entenderlo bajo un doble sentido; pasivo y activo, pasivo: los cambios del entorno producen en nosotros alguna modificación, lo queramos o no; activo: modificamos a voluntad nuestro entorno y tratamos de recodificar nuestros mapas cognitivos, patrones internos, forma cultural y pautas de conducta de cara a mejorar el tipo de respuestas que damos.
[9] Espíritu podría ser la personificación de lo que el yo/carácter percibe como OTRO no perteneciente “al principio de realidad” de la historia personal. Una relación objetal interna o externa con uno o varios objetos radicalmente “externos” y extraños al bagaje de relaciones objetales históricas y/o conglomerados de restos de estas. Sin embargo eso Otro es personificado y, como alguien distinto y separado, de le siente cercano, íntimo, cognoscible, luminoso ...
[10] Ver libro “Wilhelm Reich. 100 años” de Publicaciones Orgón, 1997. Artículo “Orgonomía y Terapia Sistémica” de Mikel García, pags 117 y 118
[11] Entiéndase que se habla de estímulos para que la conciencia amplifique su foco en el espacio interior más profundo. Lo entactógeno no es unívoco es multimodal, diacrónico, requiere ritual y variadas herramientas que integran aspectos diversos de las dimensiones humanas: espirituales, psicológicas, cantos, ritmos musicales, sustancias químicas (psicotropos) que tienen un sentido psiquidélico (de expandir el foco de la conciencia amplificándola)… etc. Cuando en el texto hable de sustancias químicas que pueden ser usadas, ingeridas o consumidas, con sus pautas de dosificación, efectos químicos,… me refiero a los entactógenos psicotrópicos.
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